Código de valores

«Saber marcar la diferencia» es, más que un eslogan, nuestra firma, una marca que en el día a día, se plasma en nuestras decisiones y en nuestros logros.

Saber marcar la diferencia

«Saber marcar la diferencia» es, más que un eslogan, nuestra firma, una marca que en el día a día, se plasma en nuestras decisiones y en nuestros logros, y a la larga, en nuestro modelo único de accionariado para empleados y en los valores que constituyen la base de nuestra identidad desde la creación del Grupo.

Eiffage es un grupo comprometido. Por ello es fundamental que nuestro desarrollo siga un planteamiento razonado, preservando aquello que consideramos más valioso y que nos caracteriza: nuestro compromiso en materia de responsabilidad social y medioambiental, nuestra organización compacta, nuestra capacidad de trabajar juntos y afrontar los retos colectivamente, el espíritu de nuestros equipos, implicados, leales, humanos y solidarios, movidos por la voluntad de innovar y la audacia de emprender.

Debemos velar por preservar una de nuestras principales fortalezas: el hecho de compartir valores comunes.

Trabajar en Eiffage es vivir y transmitir nuestros valores.

VALORES DIFERENCIALES

En Eiffage, la ejemplaridad es la base del respeto a los demás

A través de ella se concretan los valores del Grupo. No pedimos a los demás lo que no nos exigiríamos a nosotros mismos. Por ello, independientemente de las circunstancias, actuamos de forma ética, según nuestra conciencia y respetando estrictamente las normas.

Cada uno de los trabajadores representa al Grupo

Se compromete en su nombre y es responsable de los recursos humanos y materiales que se le han confiado. Mediante este empoderamiento, se preserva la autonomía y se fomenta la toma de decisiones y de iniciativas cerca del terreno.

En Eiffage, cada trabajador cuenta con la confianza de sus responsables

También con el máximo apoyo a la hora de tener responsabilidades. Las acciones son colectivas y no se llevan a cabo a costa de los demás. La confianza es una marca de identidad, es el cemento que propicia la cohesión y contribuye a que la persona alcance un desarrollo profesional pleno. La confianza también rige la relación de Eiffage con las partes interesadas y favorece las colaboraciones de larga duración.

Los retos son compartidos. La confianza exige transparencia.

Por ello, la información que se entrega ha de ser fiable y exhaustiva, y debe transmitirse con prontitud. No se aceptan la ocultación ni la falsificación de información. Asimismo, cada cual debe asumir las consecuencias de sus actos. Se admite el error; es su reiteración lo que lo convierte en falta.

Trabajar en Eiffage es ver y expresar las cosas de forma clara y precisa,

siendo conscientes tanto de las propias capacidades como de las propias limitaciones. Esto permite la evaluación correcta de los riesgos y la disposición de los recursos necesarios. La lucidez aporta la garantía de objetivos realizables y compromisos cumplidos.

Trabajar en Eiffage es comprometerse con entusiasmo en los proyectos,

Con una actitud perseverante y tenaz, pero sin obstinación, y también es contar con la fuerza necesaria para afrontar y superar las dificultades. Trabajar en Eiffage es, asimismo, saber mostrar valentía en la gestión de los empleados.

Una misma visión de excelencia y humanismo.

Estos seis valores son indisociables. Forman un todo coherente y es en la interacción con los demás valores donde cada uno revela su plena pertinencia. Respetando estos valores encarnamos aquello que queremos ser: un grupo que se guía por sus valores, audaz y movilizado en torno a una misma visión de excelencia y de humanismo.